Agentes de la policía en la puerta del instituto de Jerez en donde un alumno atacó a profesores y compañeros con dos cuchillos Nacho Frade | EUROPAPRESS

Una buena parte del norte de Lugo no tiene conexiones directas con el sur de la comunidad

02 oct 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

El transporte público está en el foco del debate. En un contexto de cambio climático en el que hay acuerdo sobre la importancia de potenciar la movilidad sostenible para contaminar menos, en las últimas semanas se han sucedido las quejas por la falta de plazas en tren en el eje atlántico que han derivado en un incremento de la demanda de buses en Santiago, o en la zona rural lucense por el servicio de autobús para ir a Lugo a trabajar o estudiar. Comisións Obreiras ha propuesto un tren circular sin transbordos que vertebre Galicia, y los partidos han lanzado ideas sobre cómo fomentar esta movilidad para dejar el coche particular en casa.

Con la vuelta a las rutinas del estudio y el trabajo, para muchos es una necesidad tirar de este servicio. Pero para quien pretendan hacerlo cruzando Galicia es realmente complicado. Atravesar la comunidad sin utilizar el coche es una odisea que incluye transbordos y tiempos que duplican los del automóvil.

Viveiro, en A Mariña, es el tercer concello más poblado de la provincia de Lugo, con más de 15.000 residentes, pero carece de conexión directa en transporte público con tres de las siete ciudades gallegas, las del sur: Pontevedra, Vigo y Ourense. Para un viveirense que estudie una carrera en Vigo, cubrir un trayecto de forma íntegra en el transporte público supone desplazarse en bus a Santiago o A Coruña y después elegir entre el tren o autocar para llegar a Vigo. Si opta por A Coruña como lugar de transbordo, podrá salir de Viveiro en el autobús de Arriva a las 6.50 horas y llegar a la estación herculina a las 9.05, y desde allí subirse al autocar de Monbus que parte a las 10.00 para bajarse en Vigo a las 12.25. Cinco horas y media de trayecto.

La aventura de ir a Vigo por Santiago precisaría de tiempos similares, pero sería todavía más compleja, ya que no existe conexión directa entre Viveiro y la capital gallega, por lo que tendría que desplazarse 30 kilómetros para coger el autobús que sale de Burela a las 6.30 para llegar a la capital gallega a las 9.45; de ahí solo le faltaría coger un tren hacia Vigo. El primero que sale es el de las 10.12, no es el más rápido, y le llevará a Vigo a las 11.40. De este modo, son unas seis horas para llegar a Vigo en tren y bus, cuando los 279 kilómetros que separan ambas localidades se pueden cubrir en automóvil en algo menos de la mitad de ese tiempo (unas dos horas y media). El Blablacar no está en auge por casualidad.

Ida y vuelta

¿Y para regresar? De querer hacerlo en el día, tendría la opción de salir a las 16.35 desde Vigo, en el autocar de Monbus, y llegar a Santiago a las 18 horas. Después de una hora de espera, podría coger el autocar de Arriva que sale a las 19 y que llega a Viveiro sobre las diez de la noche. Así que serían 12 horas de viaje para estar cinco en la ciudad olívica.

En el caso de Pontevedra, el plan es similar al del desplazamiento a Vigo —son las mismas rutas—, pero con tiempos algo menores.

Para desplazarse a Ourense, la mejor opción en transporte público es coger a las 6.45 horas el autobús Viveiro-Lugo (Arriva) y después el Lugo-Ourense (Monbus) que sale a las 9.35 de la ciudad amurallada y llega a la estación ourensana sobre las once y cuarto. Cuatro horas y media de viaje frente a las dos horas media en coche. De pretender regresar en el mismo día, habría que salir de Ourense a las 15.15 horas y el viaje no terminaría hasta las 21.08.

En la otra esquina de A Mariña, Ribadeo —municipio mejor comunicado que Viveiro, porque pasa la autovía del Cantábrico, la A-8— tiene mejores conexiones con Vigo y Pontevedra. El autocar de Alsa que viene de Irún para en la estación ribadense a las 9.15 horas, llega a Pontevedra a las 14 y a la ciudad olívica a las 14.30. Esta opción requiere de cinco horas y cuarto de viaje, cuando en coche son dos horas y media. Para volver, un Alsa sale de Vigo a las 16.15, con menos de dos horas de margen para que el usuario haga sus gestiones.

Un ribadense que estudie en el campus de Ourense lo tiene más difícil: en transporte público no hay otra que ir a Lugo en autocar y allí coger otro bus a Ourense. Otras cuatro horas y media, como desde Viveiro.

El tren Feve que une Ribadeo y Ferrol tarda el doble de tiempo que un coche

En el año 2019, un estudio internacional en el que participaba el departamento de Xeografía de la Universidade de Santiago (USC) analizaba los niveles de accesibilidad de las distintas comarcas gallegas, y concluía que A Mariña y la Costa da Morte, además de algunos territorios del este, son las dos zonas de Galicia peor conectadas por transporte público y privado, señalando que los tiempos de los viajes no se correspondían para nada con las distancias.

Las conexiones del nordeste de Galicia con las ciudades más próximas en el mapa, como Lugo o Ferrol, son mejores que las opciones de cruzar Galicia, aunque todavía resultan insuficientes.

Para los mariñanos, el ferrocarril se reduce al Feve Ferrol-Oviedo y así el autobús es una opción casi obligatoria. De entre las siete ciudades gallegas, Ferrol es el único destino al que se puede ir en conexión directa. No obstante, las escasas frecuencias —cuatro diarias de ida y otras tantas de vuelta, de las cuales algunas son incompatibles para ir y volver en la misma jornada— y las habituales supresiones lastran la confianza en el servicio.

Así, hay trenes Feve entre Viveiro y Ferrol a las 8.03 y a las 12.44. Se puede volver a las 15.30 o a las 19.05. Son dos horas de viaje en cada sentido. En coche se puede hacer en algo más de una hora, sobre hora y cuarto.

El problema de las malas conexiones no son solo su ausencia, el horario complicado o las pocas frecuencias. También hay que valorar el tiempo invertido y la burocracia: de Ribadeo a Ferrol en tren son más de tres horas, la mitad de lo que lleva ir en coche; y los usuarios deben necesariamente tramitar en Ferrol los bonos gratuitos aprobados por el Gobierno.