Manuel Juan Vilario Casanovasolo contest a las preguntas de su abogada y del fiscal. La hermana de una de las vctimas afirm que conoca a los empleados de la tienda y que aprovech su confianza para entrar justo antes de la hora de cierre aquel da
06 feb 2023 . Actualizado a las 14:14 h.
Ataviado con un gorro y una mascarilla que ocultaban su rostro, Manuel Juan Vilario Casanova lleg este lunes a la Audiencia Provincial de Lugo para ser juzgado por un doble asesinato ocurrido hace casi tres dcadas. El crimen del Cash Rcordde O Ceao lleg esta semana a juicio tras un caos burocrtico y procesal que dur ms de 28 aos. Lleg acompaado de su abogada, en medio de una enorme expectacin de testigos, medios de comunicacin y familiares de Elena Lpezy Esteban Carballedo, las dos vctimas del crimen.
El sbado 30 de abril del 1994, un atracador entr en el establecimiento sito en el polgono industrial de O Ceao y asesin, de un disparo en la cabeza, a los dos nicos empleados que quedaban en la nave del Cash Rcord. Se llev cerca de 5 millones de pesetas.
Comienza el juicio a Juan Manuel Vilario Casanova nico acusado del doble crimen cometido en el Cash Rcord de o Ceao en 1994
Oscar Cela
Durante 20 aos, el proceso estuvo dando tumbos sin un destino claro. No fue hasta bien entrado el siglo XXI cuando el juzgado imput a Vilario, el nico sospechoso que ha habido en todo el proceso. La polica siempre sospech de l, una persona condenada por trfico de drogas y tenencia de armas, y que se rumoreaba que ya haba cometido robos similares.
En septiembre del 2021, lleg al juzgado de Lugo a declarar como investigado ante la jueza. Tambin hubo una gran expectacin y, como este lunes, sin dar declaraciones.
Mucha expectacin fuera y dentro de la sala
Quienes s hablaron fueron los representantes y las familias de las vctimas, que resumieron la jornada como esperanzadora tras tantos aos de proceso. Lograr que se juzgue a Vilario es un xito, segn dijeron los abogados, que esperan que el juicio ilustre las pruebas que ellos ven contra el acusado.
En cuanto a la abogada que ejerce la defensa comunic que no har ninguna declaracin pblica hasta que acabe el procedimiento, aunque s le confirm que pedir la libre absolucin para el acusado. El juicio, que ha comenzado este lunes en la Audiencia Provincial se prolongar durante toda la semana. Est prevista la declaracin de 53 testigos.
El acusado neg tajantemente su implicacin
Ya en la vista oral, Manuel Juan Vilario solamente quiso contestar a las preguntas del fiscal y de su abogada. El hostelero, acusado del doble crimen, neg tajantemente su implicacin. En su turno de palabra, dijo no conocer a la gran parte de los testigos e implicados en la causa. Segn su versin, acuda regularmente al Cash Rcorden aquella poca. Era dueo del bar Los ngeles, ubicado en la Ra Nova. Iba a comprar alcohol para el bar. Una vez a la semana, como mucho. Conoca a los empleados de vista, pero nada ms. Ni saba sus nombres, explic Vilario.
Aquella tarde, asegura que estuvo trabajando en su establecimiento todo el da. En aquella poca, abra de dos de la tarde a dos de la noche. Era un bar de copas. Estuve todo el da all y no s nada de todo esto, testific.
Durante la instruccin del caso, varias personas declararon haber visto un coche familiar blanco a la entrada del Cash Rcordaquel da. Vilario afirm que, en aquella poca, compraba y venda vehculos a pesar de no conducir. Deca que siempre iba en taxi al Cash Record. Jams tuvo una ranchera blanca ni similares.
El fiscal le achac que cuenta con antecedentes por delitos contra la seguridad vial an diciendo que jams conduca. l, entonces, aleg que justamente las dos veces que conduje en esos aos, pues me pillaron y me multaron.
Condenado por tenencia ilcita de armas
Volvi a repetir el mismo argumento con respecto a la condena que pesa sobre l por un delito de tenencia ilcita de armas. Se la guard a un cliente con la mala suerte de que justo me pillaron con ella. Nunca volv a tener un arma, dijo.
Estuvo en prisinpor trfico de drogas y tenencia. All, segn l, conoci a varios toxicmanos que se enemistaron con l. Se inventaron toda esta historia del Cash Rcordpara perjudicarme, afirm. El acusado neg tambin haber presumido en prisin de haber cometido el crimen ante sus compaeros jugando al parchs, como dijeron algunos testigos en instruccin.
Durante toda la instruccin, varias personas lo sealaron como el autordel crimen. Uno de ellos lleg a declarar que Vilario le ofreci atracar una nave de O Ceao poco antes del crimen. Jams le dije algo as a nadie, dijo. Lo cierto es que una persona de su entorno, a quien conoci en prisin, lleg a decir que haba colaborado con l para cometer el crimen. Fue condenado por falso testimonio. Vilario neg tambin haberle ofrecido a nadie venderle armas (ni, concretamente, la que presuma que haba usado para cometer los asesinatos), como consta en los autos. Nunca andaba con armas. Yo no s de eso. Solo la tuve una vez porque se la estaba guardando a un cliente, que fue cuando me la encontr la Guardia Civil. Nunca ms, aleg.
No fui yo el que atrac la tienda y mat a los empleados
En cuanto a su relacin con los fallecidos, afirm conocerlos de vista, pero que ni saba sus nombres. Era cliente habitual y coincida con Elena y Esteban semanalmente, como corroboraron el resto de testigos. Sin embargo, otras declaraciones contradijeron su versin, dejando entrever que s tena una relacin cercana con las vctimas.
Su abogada se limit a preguntarle por su implicacin. l neg todos los hechos y afirm que jams volvi a saber nada de sus contactos y amigos de Lugo desde que se fue de la ciudad, en el ao 1996. Se le lleg a vincular con un robo previo realizado en otra tienda, el Cash Mio, pero l neg su implicacin. No rob ese establecimiento, ni s dnde estaba siquiera. Nunca tuve planos de la nave del Cash Record. No fui cuatro das seguidos a comprar esa semana.Nunca llev un arma encima.No fui yo el que atrac la tienda y mat a los empleados. Con estas citas, concluy Vilario su intervencin.
Justo despus, declar un vigilante de seguridad privada que, en aquella poca, patrullaba el polgono. El empleado afirm no haber visto nada extrao en los momentos previos al crimen. No recuerdo haber visto nada raro. S un vehculo blanco o amarillo claro, un monovolumen, como familiar, aparcado frente al Cash Record, afirm.
La declaracin de Isabel Lpez: Mi hermana tena confianza con Manuel Vilario
Isabel Lpez, hermana de Elena, fue quien encontr los cadveres. Declar despus del acusado este lunes. En su turno de palabra, explic que, aquella tarde, lleg a buscar a su hermana como haca habitualmente. Iba acompaada de los hijos de Elena. Estuve tocando el claxon y no daban salido. Fui a dentro a ver qu pasaba y vi todo apagado ya, salvo una pequea luz. Haba msica puesta y no era habitual. Fui a llevar a los nios a casa de mi madre, porque era tarde, y luego volv con mi marido y mi padre. Al regresar, entr con mi padre y descubr los cuerpos. Mi marido vino luego y sali a pedir ayuda, cont la testigo.
Afirma que, luego, llegaron unos empleados de seguridad privada que comprobaron la situacin. Despus, lleg la polica. Era un secreto a voces que Vilario estaba implicado en el crimen. Lo escuch tiempo despus de que pasase todo, aadi Isabel.
Elena lleg a recomendarle a mi padre para que le hiciese una reparacin reparacin su bar. Tena una tubera rota y l le hizo la obra
Curiosamente, el acusado conoca incluso a su padre. La relacin de Vilario, que era cliente habitual, con mi hermana, era de confianza. Elena lleg a recomendarle a mi padre para que le hiciese una reparacin reparacin su bar. Tena una tubera rota y l le hizo la obra, declar la testigo.
Detall la hermana de la vctima, finalmente, que Elena me haba dicho esos das que haca semanas que no llevaban la recaudacin al banco. Normalmente, los sbados, la llevaba a dejar el dinero en el banco, pero esas semanas no haban ido.
El encargado del Cash Record en aquella poca, sin embargo, pronunci un testimonio que sembr las dudas con esta ltima circunstancia. Segn l, los fines de semana no se llevaba la recaudacin, ya que no fue hasta despus del crimen cuando empezaron a dejarla en los cajeros. Hasta entonces, siempre iban a la oficina, y los sbados no estaba abierta. Era yo el que haca los ingresos casi siempre. Alguna vez pudo ir Elena u otro empleado, pero no poda ser cuando la sucursal estuviese cerrada, coment. Un compaero de Elena y Esteban mantuvo la versin de que ellos s hacan ingresos de vez en cuando, pero siempre en oficina, eso s. No era tan raro que hubiese tanto dinero en la caja, sobre todo un sbado, coment este empleado.
Solamente se dejara pasar a esa hora a un cliente de confianza, como era Vilario
En una ocasin, record Isabel, su hermana le dijo que haba tenido un conflicto con Vilario. Un da, al ir a recogerla, me coment que haba discutido con Vilario, el dueo del bar Los ngeles. Parece que algo pas ese da y se quera ir sin pagar. Elena le dijo que no poda hacer eso y tuvieron ah una discusin, pero tampoco pas a ms, dijo Isabel. Esto habra ocurrido unos meses, o incluso aos, antes del asesinato, segn la testigo.
Todos los testigos coincidieron, eso s, en que el asesino deba ser una persona de confianza para las vctimas. Fue el encargado de la tienda en aquel momento, el superior de Elena y Esteban, quien mejor lo corrobor. Si no era a un cliente conocido, a aquella hora no se le abra la puerta a nadie. A las 19.30 horas, se sola bajar el portn del aparcamiento interior si no quedabaningn coche dentro, y empezaba la fase de cierre. No se dejaba pasar a ms clientes conforme se acercaban las 20.00 horas, hora de cierre. Solamente se hizo la vista gorda en alguna ocasin con algn cliente de confianza que llegase algo tarde o se hubiese olvidado algo. La puerta de entrada quedaba bloqueada, as que eran los empleados los que se acercaban a mirar y, si vean que era un conocido, le abran manualmente. Desde luego, el seor Vilario era cliente habitual, as que no tengo dudas de que le hubieran abierto la puerta si fuese l quien apareci por all aquel da, resumi.
Los familiares de los asesinados estn esperanzados
Los familiares de Elena Lpez y Esteban Carballedo, las dos personas asesinadas a tiros el 30 de abril de 1994 en el Cash Rcord del polgono de O Ceao, enLugo, se mostraban esperanzados este lunes, antes del inicio del juicio al nico procesado por el doble crimen, en conseguir una condena para quien, segn su criterio, fue el principal sospechoso desde el minuto cero.
En declaraciones a los medios de comunicacin, antes de entrar en la vista oral, Isabel Lpez, hermana de Elena, la cajera asesinada en esa nave de O Ceao, reconoci que vive la primera jornada de juicio con un poquito de nervios, aunque con la esperanza de que ahora la justicia responda. Es lo que esperamos, simplemente. Que haya juicio con justicia, afirm.
Siempre te parece que no va a llegar, y al final llega. Vamos con un poquito de nervios, pero aqu estamos. Lo peor ya lo hemos pasado, que ha sido la prdida de Elena y de Esteban. Aunque tengamos que sufrir un poquito ms, tampoco nos importa, dijo Isabel, quien confa en una resolucin a favor y, por lo tanto, que el nico procesado sea condenado por el doble crimen.
En el juicio va a haber muchas sorpresas
Despus de casi tres dcadas de lucha, reconoce que los familiares de ambos asesinados estn muy ilusionados porque en el juicio va a haber muchas sorpresas que pueden jugar en contra del procesado. Desde el minuto cero, cuando empezamos esta lucha, siempre pensamos que haba sido l, aadi. l solo no fue, tuvo ayuda, aadi Isabel Lpez, pero hay gente que ya falleci, por lo que espera que, al menos, se haga justicia con la nica persona que se sienta este lunes en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial.
Por su parte, Avelina Snchez, familiar de Esteban Carballedo confa en que el da se d bien y este seor vaya para el lugar para el que tiene que ir. Tenemos que vivir estos momentos, vamos a vivirlos con calma, dijo Avelina, quien opina que la instruccin de esta causa fue una chapuza muy grande, ya no una chapucita, una chapuzona.
La abogada de la familia: Este juicio es un partido que est an por jugar
Antes, a la entrada de la Audiencia, la abogada que ejerce la acusacin particular, Carmen Balfagn, asegur que este juicio es un partido que hay que jugar, aunque las familias de ambas vctimas, y en consecuencia su representacin legal, tengan algn elemento en contra.
En cuanto a los elementos en los que se basa la acusacin particular para aspirar a una condena al nico procesado, dijo que un elemento fundamental van a ser estos 29 aos de instruccin judicial por el asesinato, en abril de 1994, de la cajera Elena Lpez y Esteban Carballedo, que trabajaba como reponedor en el Cash Rcord. Contamos con lo que hemos tenido siempre, estos 29 aos de instruccin, que para algo van a servir. Ese es el elemento fundamental, sostuvo la letrada.
En cuanto a la instruccin del caso, reconoce que podra haber sido mejorable. Con respecto a la decisin de la Fiscala de no formular acusacin, afirm que hay que respetar su opinin. Ha decidido no acusar. Tenemos que respetarlo. Forma parte de las reglas del juego, dijo Balfagn, quien pide para el nico acusado 28 de crcel, dado que ser juzgado de acuerdo con las leyes vigentes en 1994.
El crimen del Cash Rcord de Lugo llega a juicio: un caso nico en la historia que se juzgar casi 30 aos despus de suceder
Andr S. Zapata
28 aos, 9 meses, y 5 das. Ese es el tiempo que habr transcurrido desde que se produjo el crimen del Cash Record de O Ceao(Lugo), hasta que el principal sospechoso sea juzgado. Casi tres dcadas despus de que un atracador asesinase a tiros a Esteban Carballedo y a Elena Lpez, dos jvenes empleados de una tienda del polgono lucense, el nico procesado de se sentar en el banquillo de la Audiencia Provincial de Lugo para responder por el crimen.
Todo sucedi una clida tarde de abril. Era domingo, da 30. Cerca de las ocho de la tarde, una persona entr en la tienda del Cash Record de O Ceao. All estaban Elena, que era cajera, y Esteban, reponedor, a punto de cerrar el negocio. El cliente les dispar a bocajarro y los mat al instante. Se llev cerca de cinco millones de pesetas y se march, supuestamente con la ayuda de un cmplice que lo ayud a escapar.
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