El político al que su padre le aconsejó no serlo aspira a una mayoría absoluta

16 feb 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

«Se os galegos nos dan cinco minutos indo ao colexio electoral, eu dareilles catro anos da miña vida», dijo Alfonso Rueda Valenzuela (Pontevedra, 8 de julio de 1968) en Santiago. El candidato del PPdeG ha dado muchos años al Gobierno de Galicia: fue nombrado conselleiro en el 2009 y vicepresidente en el 2012. Siguió siéndolo hasta el 2022, cuando tras la marcha de Alberto Núñez Feijoo, fue elegido presidente de la Xunta por el Parlamento. Su padre, que fue político, le aconsejó que no siguiera esa carrera ingrata, pero ha llegado a la presidencia y a esa responsabilidad promete entregarse, con la meta de «construír unha Galicia orientada ás persoas, que sexa aberta e unida, e próspera».

Subraya que no son «palabras baleiras», y lo explica: «Aberta porque nun mundo global hai que saber estar conectado […], unida para defender o noso e porque en Galicia cabemos todos […] e próspera porque creo nunha Galicia cunha industria potente e sustentable, que xera emprego, riqueza e oportunidades». Todo ello se traduce en «benestar para ás familias, oportunidades para os mozos e futuro para os que veñen detrás: unha Galicia que funcione».

Rueda es padre de dos hijas, Beatriz y Marta, que, como otros familiares, no sin reticencias iniciales, apoyaron su campaña apareciendo en vídeos. Es un hombre de familia. Una enfermedad de su mujer, Marta Coloret, y el miedo a no ver crecer a sus hijas fueron los únicos motivos por los que se planteó dejar la política.

No resulta raro que prometa más medidas de apoyo a las mujeres que quieren ser madres más allá de los 40 años, con la «ampliación ata os 45 anos da idade de acceso á fecundación in vitro» y la eliminación del límite de un único hijo. Además, Sanidade permitirá «que todas as galegas poidan conxelar os óvulos, aínda que non teñan patoloxías».

«Galicia está chamada a ser un referente europeo na transformación industrial verde»

Rueda señala que para «todos, ou case todos os galegos, o primeiro é a saúde». Ve el sistema sanitario gallego «excelente, pero, por suposto, mellorable».

Su plan es «avanzar cara a unha sanidade cada vez máis eficiente nos tempos e nas prestacións» y también hacia una medicina personalizada mediante «o ambicioso Proxecto Xenoma» o con la fabricación en Galicia de fármacos contra el cáncer.

Hizo bachillerato por ciencias puras, con la idea de ser médico. Pero no era su vocación y acabó decidiéndose por el Derecho. Se licenció aprobando en junio y, tras distintas experiencias laborales y la mili, aprobó una oposición de secretario municipal. Tiene su plaza en Marín. Considera la educación otro de sus «piares». «En Galicia temos un dos mellores sistemas educativos de España, recoñecido internacionalmente», dice. Recuerda que el abandono escolar ha caído a «mínimos históricos» y para el futuro tiene un objetivo ambicioso: «Rebaixar aínda máis ese abandono, mesmo ata cero, se é posible». Quiere hacerlo mediante un programa de formación profesional que impulse a los estudiantes a seguir formándose «como mínimo ata os 18 anos».

Rueda, en un mitin en Santiago. Sandra Alonso

«[En septiembre] converterémonos na única comunidade na que todos os alumnos poderán obter un título de grao de forma gratuíta. Así, pechamos o círculo: os galegos terán educación gratis desde os cero anos ata a universidade ou a formación profesional», añade.

En su juventud, hizo prácticas en empresas y trabajó como comercial de banca, vendiendo por teléfono y puerta a puerta. Insiste en que «a mellor política social» es la creación de «emprego de calidade» y subraya que en esta «terra de autónomos» hay que darles «máis facilidades», como la cuota cero, ya implantada, o la prometida simplificación de trámites para solicitar ayudas.

«O meu partido e eu imos poñer sempre por diante os intereses dos galegos»

La otra pata de su proyecto económico es la industria. También la conoce: hizo prácticas en el departamento de personal de Ence. «Cando falamos de Galicia como illa de estabilidade, falamos de seguridade xurídica e confianza para os investimentos». Dice que Galicia «está chamada a ser un referente europeo na transformación industrial verde», y que en «próximos meses» se lanzarán «66 proxectos privados que xerarán 11.000 empregos».

Insiste en que explotar los recursos de Galicia traerá réditos: «Nos primeiros cen días, a sociedade público-privada Recursos de Galicia anunciará a participación nos primeiros proxectos que xerarán emprego e abaratarán a luz ás industrias e aos galegos que viven na contorna desas fontes de enerxías renovables».

Galicia como excepción

Concurre a la campaña con el eslogan «A Galicia que funciona», un concepto que quiere mantener porque «algo que pode parecer tan normal como ter sempre os orzamentos en tempo e forma, como fai ano tras ano Galicia, é unha excepción no actual panorama político».

Subraya otro principio: la estabilidad, que no es solo «un valor político», sino también «social e económico». «Os galegos saben que esperar de nós e as industrias invisten máis cando teñen certezas», explica. También la tolerancia, en la que ha insistido en sus mítines. «Quero unha Galicia para todos, na que todos estean cómodos», dice, pero partiendo de la defensa de la autonomía: «Quero unha Galicia con voz propia e forte no Estado, para reclamar o trato xusto que merecen os galegos: porque non somos máis ca ninguén, pero tampouco imos tolerar ser menos».