La afectada,en la vivienda que construy su padre en Pontevedra y en la que reside junto a su marido. Capotillo
Una mujer de Pontevedrasufre un calvario porque una entidad con sede en Luxemburgo le reclama 18.000 euros. Asegura que la amenazan con echarla de su casa
14 feb 2024 . Actualizado a las 05:00 h.
Contesta al telfono con la voz asustada, con un pero quin es usted, quin me llama ahora?, que delata que est acostumbrada a recibir llamadas no deseadas. Y as es. Esta mujer, de Pontevedra y de ochenta aos de edad, esthabituadaa que la llamen continuamente reclamndole una deuda. Vive con esa pesadilla desde finales de los aos noventa, perdi ya parte de la casa que su padre construy y en la que ella y su marido residen (fue subastado el bajo y les qued el primer piso) y esta semana se llev otra desagradable sorpresa: Me amenazaban por telfono yahora vinieron del juzgado. S que la casa no me la van a quitar, que no podrn, pero esto es una tortura, vivir as no tiene nombre, explica con impotencia.
Su lucha viene de muy lejos. Tanto, que la deuda la contrajo en su da con una entidad ya extinta, la antigua Caja de Ahorros de Pontevedra. Ella y su marido intentaron salvar la vivienda porque la haba construido su padre y porque adems la cantidad que deban era pequea. Ella lleg a traspasar una tienda que regentaba para poder pagar esa deuda. Pero an as el dinero no alcanz y nunca lograron deshacerse de ese problema, pese a que el bajo de su inmueble fue subastado y adquirido por un tercero. Eso ocurri antes de que llegase la crisis inmobiliaria y de que comenzase a hacerse fuerte el movimiento antidesahucios. Pas el tiempo, se hicieron mayores, l enferm y ella tuvo que aparselas sola, ya que aunque sus hijos le ayudan poco pueden hacer por ella porque viven en el extranjero.
Busc apoyo en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y le fueron prestando auxilio. Hubo un momento en el que pareca que, tras perder ese bajo, podra acabar la pesadilla. La mujer haba pagado parte de lo que deba, la Xunta la apoyaba a travs del Reconduce, un plan que tienen para personas vulnerables en riesgo o situacin de desahucio,y se estaba tratando de negociar con el banco. Pero, de repente, a esta mujer le cay otro jarro de agua encima: El banco se deshizo de mi caso y yo de repente ya dependa de un fondo y tena que negociar con ellos, ya no tena nada que hacer con el que fuera mi banco, explica.
As empez su pesadilla. La mujer seala que recibi llamadas y llamadas y que siempre era lo mismo: Con unas o con otras palabras lo que te dicen es que o pagas o vas a perder la casa, es terrible, indica. A ella ya no le reclaman la cantidad que tena pendiente con el banco despus de ir haciendo pagos, sino toda la deuda inicial, algo ms de 18.000 euros. Puede parecer poco, pero para m es muchsimo, dice esta mujer, que vive de una pensin a la que tuvo derecho tras cotizar como autnoma toda su vida laboral y de la paga de su marido, que es no contributiva y, por tanto, de escasa cantidad.
Pese a todo, pese a su edad, al hecho de que su marido est enfermo y de que lleva aos y aos de lucha, ella nunca dej de interesarse por esa deuda. De hecho, desde la plataforma antidesahucios explican que hace un ao,con un abogado, se intent negociar con el fondo a travs de la empresa que le gestiona este asunto a la entidad de Luxemburgo, pero que no hubo contestacin. Se le ofrecieron tres mil euros, pero nunca llegaron a decir si era posible negociar o no.
De ah saltamos a la actualidad. En teora, ella tendra que haber recibido un burofax avisndola de que iban a reclamarle judicialmente la deuda, y de que si no poda pagar tena un telfono de contacto al que llamar para intentar negociar. Pero, curiosamente, pese a que la tienen perfectamente localizada desde hace aos, ese burofax no fue enviado a su domicilio, sino al de la antigua tienda que regent. As que ella no se enter en tiempo y forma de lo que estaba pasando, sino que esta semana, por sorpresa, recibi la visita de personal del juzgadonotificndole que el fondo le est reclamando el dinero e instndola a pagar o negociar.
La misma maana en la que recibi esa notificacin tuvo que dirigirse al colegio de abogados para solicitar asistencia legal gratuita y ahora emprende de nuevo batalla para ver qu sucede con ese dinero y con su casa: Las leyes mejoraron y yo creo que no van a poder echarnos de aqu, que es nuestra casa, pero vivimos con una pesadilla encima y es muy, muy duro, concluye desde el barrio pontevedrs en el que lleva residiendo toda la vida y del que espera no tener que irse.