La propietaria de la casa okupada de Ferrol Vello, delante de la misma, este viernes por la maana Jos Pardo

Nuria Varela y su marido compraron la vivienda a finales del 2020 para reformarla y llevan ms de dos aos esperando por la licencia para poder iniciar las obras

04 ago 2023 . Actualizado a las 22:49 h.

Nuria Varela y su marido se quedaron de piedra este jueves por la tarde cuando, leyendo la web de La Voz, se enteraron de que la casa que compraron en Ferrol Vello hace ms de dos aos para reformarla y convertirla en su hogar estaba okupada por dos personas y el mircoles por la tarde fue escenario de un conato de incendio cuando ambos prendieron un fuego en la lareira de la vivienda. Estamos desolados y sentimos una gran impotencia porque hemos ido all a hablar con ellos y no se quieren marchar. Podemos entender sus circunstancias y que hay que ofrecerles ayuda para que salgan de la situacin en la que estn, pero eso no les da derecho a esto, dice con pena la propietaria del edificio en cuestin, que da a las calles Murillo y Ro Novo del barrio de Ferrol Vello.

Tras tener conocimiento de la situacin, Nuria acudi a la Polica Local para saber cmo deba proceder. All le indicaron que fuese a la vivienda para comprobar si efectivamente estaban los okupas (Cristina y Santiago, que son pareja y residen en la casa hace ya ms de un mes)y eso fue lo que hizo. Met la llave en la cerradura, pero no giraba, porque deba haber algo que bloqueaba el bombn, y entonces, despus de mucho llamar, me abrieron la puerta. Les dije que era la duea y que iba a llamar a la Polica Local. No se inmutaron ni se pusieron nerviosos. Ella me mir y simplemente dijo ‘vale’, relata la duea.




El mensaje del barrio de Ferrol Vello a dos okupas: Vivir de esta manera es un peligro para vosotros y para los vecinos


beatriz antn



Ante esa respuesta, llam a la Polica Local, que se person en la casa y habl con los moradores, para ver si por voluntad propia accedan a marcharse, pero se negaron a ello, y entonces la propietaria de la casa interpuso una denuncia ante la Polica Nacional por usurpacin ilegal de la vivienda.


Todo esto sucedi el jueves por la tarde. Y este viernes por la maana, el matrimonio tambin acudi al Concello de Ferrol para advertir del riesgo que supone para Cristina y Santiago vivir en la edificacin (en la que no hay luz ni agua), debido a la fragilidad de las dos plantas superiores.

Sentimos mucha impotencia, porque no entendemos que no haya mecanismos para resolver este tipo de situaciones de forma ms rpida. Si no se van por su propia voluntad, ahora nos enfrentamos a un proceso en los juzgados que podra durar seis meses por lo penal y hasta doce meses por lo civil, apunta Javier, el marido de Nuria.


En la imagen, la fachada y la parte trasera de la casa, en su situacin actual y recreacin de su aspecto tras la rehabiitacin VLD

La okupacin del edificio supone un bache ms en el camino emprendido hace ya ms de dos aos por la pareja para rehabilitar la casa, que adquirieron en diciembre del 2020. La compramos con muchsima ilusin, porque nosotros ya vivimos en Ferrol Vello y nos encanta el barrio, solo que el piso en el que estamos ahora es muy pequeo, explica Nuria. En mayo del 2021 solicitaron el permiso de obra, pero el inicio de los trabajos se fue postergando por la lentitud de los trmites en el Concello, y porque, adems, hubo que llevar a cabo un sondeo arqueolgico para comprobar si haba restos o no de valor bajo la casa. No se hallaron y ahora solo estn a la espera de que Patrimonio remita el informe favorable al Concello y ste les otorgue la licencia para poder iniciar las obras.

Ya tenemos todo, incluso el proyecto arquitectnico, pero ahora con esto no sabemos cunto podrn comenzar, dice Javier. Yo me siento muy impotente y disgustada, porque intentamos hacer las cosas bien, ser buenas personas, pagar nuestros impuestos… Y lo que nos ha pasado ahora me produce inseguridad y no siento que las instituciones velen por nosotros. Ellos se meten en una casa que no es suya y no pasa nada. No veo justo que no juguemos con las mismas reglas, concluye Nuria.