El fin de semana pasado, casi cien autocaravanas, caravanas y furgonetas camperizadas colapsaron el aparcamiento de las inmediaciones del faro de Fisterra. BASILIO BELLO
Su presencia se ha generalizado fuera de las zonas habilitadas expresamente para estos vehculos. Pueden aparcar, pero no acampar, y no siempre se cumple
19 ago 2023 . Actualizado a las 05:00 h.
El turismo de autocaravanas en Galicia creca de forma explosiva tras la pandemia de coronavirus, con las reservas incrementndose un 200%. En ese momento, la Federacin Galega de Municipios e Provincias (Fegamp) se pregunt si la comunidad estaba preparada para acoger esa flota y decidi regular cmo deban hacer estos viajeros para estacionar y pernoctar con sus vehculos. Dos aos despus, el caos reina en los aparcamientos de las zonas ms tursticas.
Muestra de ello es la imagen que se vivi en el cabo Fisterra el pasado sbado, cuando casi cien autocaravanas, caravanas y furgonetas camperizadas tomaron el aparcamiento. Las consecuencias las vivieron el resto de turistas que pretendan aparcar sus coches cerca del faro, una misin imposible, y en ltima instancia el entorno, por el impacto medioambiental de los residuos y restos que dejaron por la zona. Lo cierto es que tampoco hay una gran oferta en la Costa da Morte para este tipo de viajeros. De hecho, solo se han habilitado ocho reas de servicio y una de estacionamiento (privada).
Lo mismo sucede en Santiago, donde los autocaravanistas solo cuentan con una nica rea municipal en la que tienen permitido el estacionamiento de sus vehculos, la de Salgueirios. Con una capacidad para 80 autocaravanas, su horario es de ocho de la maana a ocho de la tarde y entre sus servicios se incluye el vaciado de aguas grises y negras y un punto de agua potable. El precio de acceso al recinto es de 4,15 euros (si exceden el horario la tarifa ascendera hasta los 14), y el de los servicios, de 3,5.
El problema, en este caso, para los viajeros de autocaravanas es la ausencia de servicios, como puntos de electricidad, zonas verdes e infantiles, duchas de agua caliente y baos, merenderos o internet. Por eso consideran que el rea est bien para estar de paso. Una de las zonas a las que recurren en el centro de Santiago para estacionar sus vehculos es la del Burgo das Nacins, as como la del Auditorio de Galicia.
Un grupo de caravanas en A Lanzada. Martina Miser
Lo cierto es que las autocaravanas, caravanas y furgonetas camperizadas estn llenando los aparcamientos de las zonas ms tursticas de Galicia este verano, sin saber muy bien de qu modo proceder, qu esta permitido y qu no. La Direccin General de Trfico public el 11 de julio una instruccin con nuevas normas para este tipo de vehculos en la que se analizaban aspectos como la velocidad, la parada y el estacionamiento, el uso de cinturones de seguridad y dispositivos de retencin, el equipamiento que han de llevar, la inspeccin tcnica, las reas de acogida o acampada y el transporte de vehculos auxiliares.
Las autocaravanas invaden el litoral de la Costa da Morte ante la inaccin de los concellos
Toni Longueira
La instruccin afirma que las autocaravanas pueden estacionar como cualquier otro vehculo, y diferencia entre los conceptos de estacionar y acampar. Una actividad, esta ltima, cuya regulacin no corresponde a la normativa de trfico, sino a la de turismo, dice la DGT. Mientras no sobrepase las marcas viales de delimitacin ni la limitacin horaria regulada por la ordenanza municipal de los concellos, el hecho de que sus viajeros estn en el interior no cambia nada. Lo nico relevante es que lo que pasa en el interior no trascienda al exterior, es decir, que no se desplieguen tenderetes, toldos, dispositivos de nivelacin o soportes de estabilizacin, as como que el vehculo no emita ningn tipo de fluidos o ruidos y que no ocupe ms superficie que cuando est cerrado.
Una de las quejas que los usuarios de autocaravanas trasladan a Trfico es que hay ayuntamientos que en su ordenanza municipal prohben que estos vehculos estacionen en parte o en la totalidad de las vas urbanas.
Autocaravanas estacionadas en el aparcamiento del parque Adolfo Surez, detrs del centro de Padre Rubinos, en A Corua. CESAR QUIAN
En la zona de Barbanza, las administraciones locales se han visto obligadas a tomar medidas. En Boiro, por ejemplo, funcionan dos aparcamientos pblicos en las playas de Barraa y Mans donde los viajeros pueden pernoctar por 6 euros la noche. El mismo modelo se sigui en Carnota, donde se crearon 11 plazas prximas al faro de Punta Insua y gratuitas. Y en Lombns hay un punto de descarga de aguas fecales y otro de agua potable.
En el caso de A Illa de Arousa, donde los pasados veranos la presencia de autocaravanas alcanzaba los lugares ms insospechados, este ao la situacin parece haberse normalizado. Non est habendo grandes problemas, dice el alcalde socialista Luis Arosa. Aunque algunos problemas de convivencia se siguen planteando. Por ejemplo, por las tardes, en cuanto se levanta el servicio de la polica local, estos vehculos comienzan a apropiarse del aparcamiento de O Bao, de donde se van al da siguiente antes de que comience la jornada de los agentes. Pero esa es una picaresca contra la que resulta complicado luchar. Tambin se han dado un caso curioso: una autocaravana descubierta por los agentes enchufada a un bombeo municipal existente en una playa: a su propietario se le ha abierto expediente.
Otro caso es el de O Grove. En este mes de agosto se estn contabilizando hasta 250 vehculos de este tipo en la pennsula durante los fines de semana, cuando copan el espacio de otros turismos que ven cmo la tarea de aparcar se ha vuelto imposible, sobre todo en los accesos a las playas. La Polica Local despliega durante el verano tareas de control para evitar la invasin de espacios como la zona portuaria, o los paseos, pero desde el Concello reconocen que es una batalla que tienen difcil ganar. Virn as asociacins de autocaravanas a protestar,pedindo que se faga un rea para elas, pero e que inviable con este volume,dice,el alcalde socialista Jos Cacabelos. Estaramos falando dunha parcela de 5.000 metros e non temos terreo municipal para facer iso, subraya.
Caravanistas en Salgueirios, a las afueras de Santiago. PACO RODRGUEZ
Pero hasta en las reas autorizadas para autocaravanas, caravanas y furgonetas camperizadas se complica hacerse con una plaza. Por ejemplo, en la Ribeira Sacra solo hay una que cuenta con los servicios de Solpor Camperpark, en Sober, a pocos kilmetros de los caones del Sil y los viedos de Amandi. Hay gente que se queda sin plaza. Estamos llenos, explica Noelia Rodrguez, la encargada de recepcin. Por la zona s hay ms reas de pernocta, pero ninguna que ofrezca barbacoa, piscina, bar, bao, ducha, lavandera, mquinas de vending, tienda, panadera, biblioteca y saln social con juegos. Todo ello por entre 15 y 20 euros, segn la temporada, ms una cuota por la luz.
Pero al problema de encontrar un lugar en el que pernoctar se suman las iniciativas privadas que escapan de la legalidad. Hay multitud de aparcamientos en los que se ofrecen parcelas a buen precio. Porto do Son es un ejemplo, con fincas de particulares prximas a la playa o en zonas apartadas, donde los vecinos han visto una oportunidad. Explica el concejal de Turismo, Manel Den, que la Polica Local est alerta en puntos estratgicos como en las playas de Ro Sieira y As Furnas, para que los autocaravanistas no aparquen. Ns non buscamos criminalizar a ningun, pero hai moitos negocios legais para pasar a noite sen ter que invadir espazos pblicos, seala. El objetivo no es multar, sino informar a los viajeros de dnde pueden estacionar. Solo se sanciona a los reincidentes.
Con informacin de J. F. Alonso, C. Arias, L. Campos, S. Garrido, A. Gonzlez, L. Ros, R. Estvez y D. Snchez