Los expecialistas de criminalística de la Guardia Civil acceden al piso una vez que los bomberos extinguieron el incendio y se halló el cuerpo de la madre XOAN A. SOLER

En el juicio dice no recordar si le plantó fuego a la vivienda: «No puedo decir ni que sí ni que no»

16 oct 2023 . Actualizado a las 18:03 h.

Su madre apareció estrangulada en su cama, con restos de un narcótico en el cuerpo y con una tela enroscada en el cuello con la que fue ahorcada hasta la muerte. Así lo determinó la autopsia, pero Javier G. S. negó que fuese él quien la matase en Sigüeiro (Oroso) ni el que le suministró antes la droga —lorazepam— para dormirla e impedir que se defendiera. «Yo no la estrangulé, ni le hice nada», afirmó ante el jurado popular que lo juzga en la sección primera de la Audiencia Provincial de A Coruña. Como alternativa, apuntó a que quizás se ahogó con unas pastillas para la tos que tomaba por las noches.

Tampoco confesó haber plantado fuego al piso en el que convivía con su madre en Sigüeiro y en el que encontraron a la mujer parcialmente calcinada y tumbada sobre su cama, donde la investigación determinó que se inició el incendio. En el juicio declaró que no recordaba nada porque, cuando se levantó aquel 4 de junio del 2021, fue a verla y la encontró ya «pálida», por lo que se puso «muy nervioso» y comenzó a beber. «Mi respuesta fue totalmente ilógica, tenía que haber llamado al 112, pero no sé por qué no lo hice», añadió, para puntualizar que no podía ofrecer una respuesta clara sobre si él fue el que provocó el fuego. «No puedo decir ni que sí ni que no, no recuerdo nada más hasta despertar dos días después en el hospital por un coma etílico».




El hombre que prendió fuego a su piso en Oroso drogó a su madre antes de asfixiarla


Xurxo Melchor



Lo que Javier G. S. no recuerda es que en su vivienda se roció en camas y otras superficies textiles con etanol, aceites y otros productos químicos para después prenderles fuego. El incendio afectó a toda la vivienda y solo la rápida intervención de los bomberos evitó que se extendiese a todo el edificio, que tuvo que ser evacuado. La Fiscalía le reclama por ello veinte años de prisión por el asesinato de su madre y otros doce por un delito de incendio. El ministerio público ha explicado al jurado que tiene la «convicción total» de la culpabilidad del acusado y ha remarcado la existencia de un wasap que el procesado envió a la abogada de la fallecida la mañana del incendio en el que le dijo «por cierto, a mi madre la maté yo», así como unas indicaciones para el entierro de la mujer y de él mismo.

Aunque la acusación ha incidido en que Javier G. S. no tiene ningún padecimiento psiquiátrico o clínico que altere la percepción de lo sucedido, la investigación sí llegó a la conclusión de que quiso suicidarse. En el juicio, el procesado también ha explicado que su madre estaba muy deprimida y que tuvo la intención de quitarse la vida, algo que pudo incrementar el hecho de que fuesen a desahuciarlos.