La familia de Rocío Díaz, en O Val, logró que ayer le retiraran un madero con los cables ya colgados sobre el techo, pero aún tiene otro de telefonía a medio caer

12 sep 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Durante un largo mes de verano, Rocío Díaz y sus dos hijos han vivido bajo dos postes telefónicos con riesgo de desplome sobre su vivienda. Uno de ellos llegó a partirse por una tormenta el 18 de agosto, derrumbándose sobre el muro de la casa y dejando una red de cables sobrevolando el tejado. No fue hasta ayer cuando esta familia de Narón consiguió que se retirase ese madero, después de casi un mes llamando a Policía Local, al 112 y a la empresa Telefónica. Pero aún hay otro poste torcido y a medio caer sobre la finca: «La situación es urgente, mis hijos se llevaron un buen susto cuando cayó el primero y tememos que con el segundo pase lo mismo».

Durante las últimas semanas, Rocío y sus dos hijos de 12 y 18 años no han podido hacer vida en la finca. «Teníamos que permanecer en casa por miedo a que el poste caído por la tormenta se desplomase definitivamente sobre nosotros al salir, los chavales no podían estar fuera y a los perros los tenía en sus perreras porque no me quedaba tranquila», asegura Rocío. Durante este tiempo llamó repetidamente a la Policía Local de Narón, que levantó parte, al servicio de emergencias 112 y a la empresa Telefónica. «Pero no me dieron solución de ningún tipo hasta que ayer vinieron a sacar el poste desplomado, lo cambiaron por otro de madera en vez de fibra, pero me dejaron torcido el segundo que también tiene riesgo de caída», apunta esta vecina de O Val.

Pero aún hay más torres inclinadas en esta zona, como la que se encuentra también torcida sobre la finca de su vecina Carmen en el mismo Camiño de Grandal. «Tememos que el que colocaron ayer de madera se deshaga por la lluvia, y el que sigue inclinado sobre mi finca puede que no dure el invierno y que le pase lo mismo que al primero», apunta Rocío. En su opinión: «Al final es todo un parche mal puesto, llevé un mes con dos postes con peligro de caerse en nuestra vivienda y al final solo han sacado uno».

El segundo poste de teléfono con riesgo de derrumbe, en O Val JOSE PARDO

Una odisea de llamadas

Hasta llegar aquí, Rocío vivió una odisea de llamadas para que le aportasen algún tipo de solución. En cuanto cayó el primer poste por el viento, «se puso en conocimiento de la Policía Local que nos pidió que mejor avisásemos al 112, allí tomaron nota pero nos derivaron de nuevo a la Policía Local». Las primeras llamadas se hicieron a las 13.00 horas y a las 15.30 acudieron agentes policiales a levantar un atestado por si se reclamaban daños.

«A las 18.00 horas de ese día 18 volvimos a llamar al 112 y a las 18.30 se presentó una empresa que trabajaba para Telefónica para hacer un parte y colocar como urgente», indica la afectada. Prometieron llamar al lunes siguiente, pero hasta el pasado viernes no regresó otra compañía auxiliar «para sacar más fotos y levantar otro parte».

Durante todo ese tiempo, el poste continuó encima del muro a punto de derribarlo y de afectar a la casa «con los cables colgados encima de un árbol frutal. «Los tres vivíamos intranquilos porque pasábamos con el coche donde estaban los cables tirados,

Finalmente, este lunes cuando Rocío regresó del trabajo pasadas las 15.00 de la tarde se encontró con el poste retirado «pero sustituido por uno de madera, y continúa a medio caer el segundo poste torcido».

Atrás queda «un mes peleando. Nos retiraron uno pero seguimos con miedo a que nos pase algo más con el segundo, o que a los vecinos que tienen postes torcidos junto a sus fincas también les ocurra lo mismo», indica Rocío desde su casa en la parroquia naronesa de O Val.