Imagen de las obras de construcción de la autovía A-54, entre Lugo y Santiago, en el tramo que salva el valle de Pambre. REBECA
Rueda teme un nuevo retraso de los trenes Avril, cuya llegada ha pasado del pasado verano hasta el año que viene, y lamenta la falta de avances en el corredor atlántico, la autovía Santiago-Lugo o los viaductos de O Castro
05 oct 2023 . Actualizado a las 17:43 h.
Lo mejor de la reunión de ayer entre el secretario de Estado de Transportes, David Lucas, y la conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, es que al menos se celebró, vino a decir un Alfonso Rueda preocupado por las «moi poucas concrecións» y «moi pouco compromiso» del Gobierno central con las infraestructuras de Galicia.
El presidente de la Xunta agradeció que el ministerio accediese a mantener el encuentro, que el Ejecutivo gallego había solicitado sin éxito varias veces, pero lamentó su gestión sigue avanzando «demora sobre demora» en la llegada de los trenes Avril, el tramo noroeste del corredor atlántico o la reconstrucción del viaducto de O Castro en la A-6.
Los resultados del encuentro se plasmaron en un informe que fue analizado hoy jueves por el consello de la Xunta. El documento repasa los antecedentes de esos y otros proyectos, constata su situación actual e incluye propuestas para el Gobierno central.
En el caso de los trenes Avril, cuya incorporación estaba prevista para el verano del 2022, la Xunta quiere un calendario concreto de puesta en servicio, información sobre su estado de fabricación y que circulen siete convoyes por las vías gallegas.
Rueda subrayó que el Gobierno gallego «nin ten seguridade» en el último plazo previsto por el Ejecutivo, que afirma que los trenes llegarán en el primer trimestres del 2024. Rueda recordó que ya «se fixeron anuncios das mesmas características» y teme se mantenga la «falta de firmeza» que llevó a su incumplimiento.
Rueda también se refirió a la tajante negativa del ministerio a transferir a Galicia la AP-9. Fue «a confirmación do que todos sabíamos xa», dijo en referencia al rechazo del grupo socialista en el Congreso. «Agora chega un cargo do ministerio a confirmar que non a contemplan en ningún caso», añadió. El Parlamento gallego aprobó recientemente una nueva proposición para reclamar la transferencia de la autopista. Salió adelante por unanimidad —con los votos del PSdeG—, lo que entra en contradicción con la negativa del ministerio.
El presidente también criticó el «novo aplazamento» en la presentación del director del corredor atlántico, que el Gobierno supedita a que la UE apruebe la revisión de un reglamento. A juicio del titular de la Xunta, esa decisión supone que haya «dous velocidades» de avance en materia de infraestructuras ferroviarias: una rápida en el corredor mediterráneo y otra lenta en el atlántico. Rueda subrayó que se trata de una decisión «inxusta» que pone en riesgo la capacidad competitiva de toda la zona.
El informe aprobado en el consello reclama información sobre el estado del plan director y que se permita la participación de la Xunta. Reclama además que se incorporen las actuaciones planteadas por Galicia, Asturias y Castilla y León, que ascienden a 8.000 millones de euros, y que se impulse la conexión Francia-Irún como reclamaron en Vitoria los gobiernos de País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia.
El presidente lamentó además que no esté previsto rematar la autovía Santiago-Lugo, que ha sufrido numerosos retrasos, hasta el 2025. También se refirió a la reconstrucción de los viaductos de O Castro en la A-6, y reclamó que se apremien los trabajos por tratarse de la principal conexión de Galicia con la meseta. El informe señala que el ministerio no ha trasladado a la Xunta el grado de ejecución de las obras ni una fecha para concluirlas. Tampoco se han planteado mejoras en las rutas alternativas.
El informe también señala que durante el encuentro no se trasladó información sobre el precio de los peajes de la AP-9 y la AP-53 para el 2024, ni la voluntad de aplicar descuentos en la conexión Santiago-Ourense.