Gemma Vilas es una de esas personas que uno siempre quiere conocer en los momentos difíciles de la vida. Psiquiatra con maestría en inmigración, trabaja para la ONG Boa Vida, donde ayuda -a veces capacitando, a veces sirviendo de trapo- a quienes han dejado atrás su país en busca de un mundo mejor que muchas veces pueden no encontrar Villas comienza diciendo: «La legislación española es muy difícil para los inmigrantes, porque no se basan únicamente en un contrato de trabajo para obtener documentos, independientemente del tiempo que pasen en el país. Lo natural es que después de tres años no puedan arreglar su situación… Yo encuentro trabajo y no tengo mucha suerte”.
Vilas señala que gran parte de quienes cruzan la puerta de su ONG desconocen por completo la realidad a la que se enfrentarán: «Nas redes sociais pinta a España como maná. Moitos golpeó a ciegas. Ninguno de ellos sabe que hay comunidades independientes en España y que Galicia habla gallego». Dice que una de las peores cosas es el miedo y la desconfianza que sienten hacia los policías por las situaciones que atraviesan en sus países. Esto, como ha señalado, a menudo significa que no se les envían datos importantes para procesar sus documentos: “Algunos pueden buscar protección internacional y les disgusta porque tienen miedo de decir que son activistas políticos o que les ha pasado algo así. Tenemos miedo de que les presiones a hacerlo, porque la verdad es que la sensibilidad de los dos trabajadores con los que trabajan es total y absoluta.el explica.
Gemma señala que a pesar de los años de experiencia, no está acostumbrada a las miradas de quienes llegan en busca de un futuro y se enfrentan cara a cara con la realidad. “Lo primero que les pasa es que lo han perdido todo o el prestigio, no son nadie”. Él dice que quedaron en un estado de total indefensión, “porque no es seguro que reciban ayuda en Gala”, y que la regla debe cambiar para que operen legalmente.