Incendio forestal en Melun, entre los pueblos de Queens y Villaverde Santi M. Yo tiendo
Combatir el fuego responde a impulsos instintivos, aunque entrañe un gran peligro
13 de octubre de 2025 . Actualizado a las 05:00 a.m.
En el peor de los incendios, con miles de frentes rodeándolos y sin medios para apagar las llamas, el alcalde de uno de los municipios más afectados por los incendios de agosto resumió en una frase el aparente abandono de los departamentos y la cooperación de sus vecinos: «Sólo el pueblo puede salvar al pueblo». Entonces cientos de gallegos lucharon como pudieron contra los destellos que amenazaban con consumir sus fincas, montes, estancias o viviendas. Así como las viviendas del resto del pueblo. El altruismo, esto último, no es nuevo en Galicia. Se vio cuando los habitantes de Angaroa socorrieron a las víctimas tras el terrible accidente de Alfea, o cuando la gente acudió a las playas para limpiar el chapoteo del barco Prestige que con cada ola empapaba de nuevo las rocas y la arena de negro.
Es un motivo común cuando hay un incendio. Pero en este esfuerzo por ahorrar lo máximo posible, Existe el riesgo de perder la vida. Esto casi le sucede a Manuel Colmenero, de 86 años, vecino del pequeño pueblo de La Malunga, en el municipio de Qualedro. Días después del devastador suceso, todavía creía que si hubiera seguido defendiendo su casa con una manguera casi sin presión, habría podido salvarla. Después de que el fuego devorara el edificio y después de que uno de los tres cilindros que había en su interior explotara, los vecinos insisten en que habría muerto en el intento. “Tuve que quedarme”, repite, “el lugar no estaba ardiendo”.
“A veces, por si acaso choque, Hay que intentar sacar a esta persona porque es incapaz de percibir la realidad. «Y entonces llega el momento de trabajar en ese duelo». “Es un gran problema”, explica Cristina Gómez Román, psicóloga social, profesora de la Universidad de Santiago (USC) y miembro del Grupo de Investigación Cosuepa, al referirse a casos como el de esta residente de Qualedro.
Primera respuesta: ayuda
A pesar de los riesgos que implican, el investigador también habla del elemento positivo de estos instintos.. “Desde la psicología social sabemos esto en situaciones de crisis. La primera reacción tiende a ser útil. “Ya hemos visto la pandemia, las inundaciones provocadas por Dana o ahora los incendios: la respuesta inmediata de la gente es movilizarse, proporcionar recursos y deshacerse del hombre”.Él explica.
Señale un factor importante: «Normas sociales». Cita estudios que han comprobado cómo un grupo de personas ayuda cuando alguien empieza a hacerlo, circunstancia que no ocurre cuando nadie da ese primer paso. “En contextos comunitarios, esto es más fuerte: vemos a más vecinos cooperando; ayuda a convertirse en una base común, Un caso de deber moral», Dice Gómez Román.
“Otro aspecto esencial es la identidad colectiva. Cuando nos sentimos parte de nosotros mismos, como una parroquia o una comunidad, estamos más dispuestos a correr riesgos personales para proteger ese grupo o territorio que sentimos que es nuestro. La instalación del lugar también juega un papel importante: No solo defendemos casas o montañas, defendemos espacios que forman parte de nuestra identidad e historia.»Continúa la profesora de la USC, y en el caso de quienes deciden quedarse en casa para combatir una amenaza como el fuego, alude a factores emocionales que prevalecen sobre lo físico: «Es la memoria, la identidad y la vida construida allí. El abandono puede sentirse como perder una parte de uno mismo».
Política de influencia
La decana de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad del Sur de California, Marta Luis, recuerda las tradiciones del movimiento, especialmente en América Latina, que dieron origen a la frase «solo el pueblo salva al pueblo». «Es una respuesta inmediata a los desafíos o desastres en ausencia del Estado. Dar importancia al tejido de la sociedad, al poder del espacio compartido, a los movimientos sociales, a la vecindad… «El año instantáneo como mejor capacidad de respuesta»Él explica.
Pero advierte, por un lado, contra “lo contrario” y “regresando” de su significado original, para convertirse en elemento.muy peligroso» Cuando se va Acompañado de “Dos Trucos de Ultradereita”. Por otra parte, lo define como Un «arma de doble filo» en su contexto político. “Esta frase va dirigida al gobierno del estado, pero es importante conocer las competencias de cada departamento», añade Luis, refiriéndose a los Bomberos o Dana de Valencia.
«Un hogar es un recuerdo, una identidad y una vida construida allí. Dejarla puede ser como perder una parte de sí misma».
«Las emociones son muy activas en las crisis. Al principio prevalece la solidaridad; después, cuando la situación se estabiliza, también emerge la ira y la indignación, que pueden dirigirse hacia las causas percibidas del desastre, como la falta de prevención, la mala gestión o los intereses económicos.», continúa Gómez Román. El investigador señala la cara.Constructivo» de estas reacciones, ya que tienden a estar dirigidas a “Demandas sociales y aprendizajes para el futuro”.
David Alexander, profesor de planificación de riesgos en el University College de Londres y director del Instituto Británico de Protección Civil y Gestión de Emergencias, advierte de los peligros de las redes sociales, que pueden contribuir, en su aspecto positivo, a… «Organizar el voluntariado espontáneo»Pero al mismo tiempo, es una fuente de difusión de “información falsa, teorías de conspiración y contenido manipulador que genera caos”. «Vivimos realmente en una era de la posverdad. Esto puede tener graves consecuencias para una gestión adecuada de las emergencias».advierte.
Recomendaciones
De 112 Se recomienda siempre seguir las instrucciones de los bomberos y fuerzas de seguridad, así como estar preparado para seguir las instrucciones de detención o transporte inmediato.
El experto británico señala que ante catástrofes naturales como los incendios forestales, “es necesario que las técnicas de gestión del riesgo de incendios sean utilizadas más ampliamente por los propietarios de viviendas y terrenos”. Consideró que la respuesta era necesaria Asistencia improvisada para “dejar atrás”: “Necesitamos voluntarios organizados, formados y equipados, plenamente integrados en el sistema de protección civil”.