En la zona del incendio comenzaron a depositarse flores y peluches en homenajes a las víctimas
13 oct 2023 . Actualizado a las 05:00 h.
Un perro se soltó de la correa en la esquina de la calle Alfonso X el Sabio a media mañana, echó a correr, cruzó el cordón policial y, como alma que lleva el diablo, se coló en el portal que ardió el pasado miércoles. La mascota pasó por encima de los escombros, subió por las escaleras y desapareció. Su dueño, un okupa, corrió tras él, mientras amenazaba a los cámaras de televisión: «No me saquéis, que os mato». Entró en el edificio y volvió con el perro agarrado de la correa. Nadie supo qué había atraído al can a aquel escenario de tragedia pero esa fue su despedida del inmueble, que ya está desalojado y que pronto el Concello de Vigo tapiará por razones de seguridad y salubridad.
Los residentes en precario del inmueble volvían a revivir la tragedia al escapar de las llamas en plena madrugada. Regresaron ayer a recoger sus pertenencias escoltados por agentes de la Policía Local. La mayoría no quiso fotos ni hablar. Los sin techo empaquetaron sus enseres en un par de bolsas de supermercado o de deportes y se marcharon en silencio cuesta arriba.
El Concello de Vigo realojó a más de una decena de afectados la misma noche en un albergue municipal y luego les buscó un hostal para hospedarlos temporalmente. Otros prefirieron alojarse en casas de familiares. Es el caso de Nerea Laínez, vecina del primero y con dos hijos, que saltó por una ventana al verse rodeada de llamas: «Eran las cinco de la madrugada y no me ofrecieron dónde dormir, en la calle no me iba a quedar y me fui a la casa de la abuela, menos mal que están los abuelos». La joven madre añadió: «Estamos quemados y sin casa». El padre de sus hijos se derrumbó al pie del edificio al recordar entre lágrimas que, tiempo atrás, solían ir al cine con los pequeños fallecidos.
«Éramos como una familia, todos nos ayudábamos, allí vivían abuelos, niños, perros y pájaros», recordaba Nerea, que abrazaba a un conejo marrón.
Altar con flores y muñecos
Los vecinos depositaron ayer ramos de flores y un muñeco infantil en un altar improvisado, apoyado en una farola a escasos metros del portal incendiado. Rendían así memoria a los tres pequeños y a la madre fallecidos en el incendio. La iniciativa partió de Os Ninguéns, un colectivo de emergencia social que conocía a varias familias, incluida la fallecida, por haberlas atendido en poblados chabolistas como el de Navia, ya desmantelado.
El portavoz de la comunidad gitana en Galicia, Sinaí Giménez, pidió al Concello de Vigo que proporcione a los afectados unos pisos sociales o que los alquile para que puedan vivir las doce familias desalojadas por el incendio porque ven los hostales y hoteles como una solución temporal. «Queremos que esto no vuelva a pasar a ninguna casa okupa», dijo. «Esta era una familia noble y muy buena, hay diez familias gitanas que vivían en ese edificio que están en casas de familiares y otras no gitanas y todas se quedaron sin nada», afirmó. Agradeció el «cariño» de Pedro Sánchez y Alfonso Rueda.