Experto en sucesos areos, Pedro Carvalho recuerda las deficientes cartas de navegacin de 1973, y que entonces la seguridad era un asunto secundario

14 ago 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

El 14 de agosto de 1973, martes, vspera de fiesta en parroquias de todo el pas, Galicia amaneca con esta portada de La Voz, en letras maysculas, esas que se reservan para los eventos extraordinarios: Ochenta y cinco muertos al estrellarse el Caravelle Madrid-La Corua contra una casa en Montrove. Unas lneas ms abajo apareca la imagen de Rafael Lpez Pascual, veterano piloto cordobs que tambin perdi la vida en ese siniestro. No hubo supervivientes, y toda la responsabilidad de aquel accidente en Montrove (Oleiros) recay sobre l; haba intentado en tres ocasiones aterrizar en Alvedro, a pesar de la intensa niebla, y la ltima maniobra acab como ya se sabe.

Fue un error humano, el piloto forz la situacin al lmite, pero los accidentes areos no ocurren por una sola causa, explica Pedro Carvalho, uno de los mayores expertos en desastres de este tipo, autor de Preparados para el impacto! y Algo espantoso est a punto de ocurrir, obras en las que analiza medio centenar de incidentes areos ocurridos en los ltimos cincuenta aos. Los mismos que cumple ahora este siniestro de Montrove, el ms grave en la historia de Galicia.

Y qu otras causas pudo haber? Hay que ponerse primero en el contexto del ao en el que sucedi, 1973, entre esos aos e inicios de los ochenta hubo varios accidentes seguidos en Espaa, y los sistemas de seguridad no eran los que hay ahora.


Carvalho recuerda, por ejemplo, que las cartas de navegacin que se disponan entonces eran ms rudimentarias, y en ellas no figuraban elementos que podan ser determinantes para el piloto. Esa poca calidad en las cartas hizo que, en este caso, no se supiera que haba un bosque de eucaliptos ah, apunta. Esas carencias en las cartas provocaron, por ejemplo, que aos despus, en 1985, un vuelo de pasajeros entre Madrid y Bilbao chocara contra una antena de televisin instalada en el monte Oiz y que no figuraba en los mapas. Tampoco hubo supervivientes; murieron las 148 personas que viajaban a bordo.

Es fcil echar la culpa al piloto, que est fallecido, pero siempre hay ms cosas, insiste este experto. En el caso del siniestro en Galicia, se aade una circunstancia sin aclarar an hoy: por qu sigue sin desvelarse en su totalidad el informe oficial. Es algo irritante, que ha pasado en otros casos, y que no nos permite conocer, por ejemplo, qu medidas se planteaban para evitar que este tipo de siniestros volvieran a pasar, que es un elemento que se incorpora en esos documentos. En el 2014 s se dio a conocer una parte del informe. Ahora hay una transparencia total, y todos los informes de accidentes son pblicos, pero en aquella poca solo se emitan notas parciales, por ejemplo para drselos a los periodistas. Y una verdad a medias —dice Carvalho— es peor que una mentira. Conviene de nuevo no perder de vista el contexto: 1973, en una Espaa tensionada en los ltimos aos del franquismo. No s si eso pudo afectar en la informacin pblica, lo cierto es que en este caso no haba vctimas extranjeras, como pas en Los Rodeos [583 fallecidos en 1977, casi todos extranjeros], un accidente que s impact en la imagen de Espaa en el exterior.





Ocho vctimas delaccidente de avin de Montrove en una misma familia: Anda doe como se fose o primeiro da


s. g. rial



Del accidente en las inmediaciones de Alvedro se extrajo al menos una leccin: se suprimieron las primas a los pilotos por aterrizar en el aeropuerto asignado, evitando desvos. Eso es impensable ahora, los pilotos cuando salen tienen en su plan de vuelo ya fijado un aeropuerto alternativo por si pasa algo en el destino. En el caso de Montrove se debera haber ido a Santiago, pero entonces primaba ms la comodidad y el coste que la seguridad. Eso hemos aprendido, dice este piloto privado gaditano, que machaca con esa mxima: volar es muy seguro. Es ms fcil tener un accidente de camino al aeropuerto que una vez en el avin, concluye.