Un avin con 85 personas a bordo se estrell enMontrove, Oleiros, el 13 de agosto de 1973 por un fallo del piloto en una maniobra con niebla. Nadie sobrevivi.Una mujer que perdi aocho familiares recuerda cmo fueron aquellos das
13 ago 2023 . Actualizado a las 01:18 h.
Aviaco 118, de Torre de Corua, me recibe?. Silencio. En el aeropuerto de Alvedro pasan cuatro minutos eternos hasta que a las 11.42 horas del 13 de agosto de 1973 una llamada annima da la respuesta. El avin acaba de estrellarse contra una casa en Montrove, a un par de kilmetros del umbral de la pista.
El piloto realiza hasta cuatro intentos para encontrar un claro por el que atravesar la espesa niebla que cubre la tierra. Haba salido de Barajas a las 9.14 horas y menos de una hora despus entra puntual en el espacio corus. Viajan 79 pasajeros y 6 tripulantes. Al mando, el comandante Rafael Lpez Pascual, cordobs de 34 aos, 8.600 horas de vuelo, medio centenar largo de maniobras en Alvedro, 7 hijos y esperando el octavo.
A tres minutos del destino establece contacto con la torre de control. Lo informan de que la visibilidad se encuentra por debajo del mnimo y le sugieren mantenerse a la espera o desviarse a Santiago. Lpez Pascual decide esperar. Pocos minutos ms tarde, a las 10.20, solicita el descenso, que se frustra y lo obliga a volver al aire. Durante una hora sobrevuela la gran nube blanca hasta que le comunican que la niebla empieza a disiparse y la visibilidad horizontal ha aumentado a 1.500 metros. Despus de tres maniobras fallidas, a las 11.38 horas de aquel lunes de agosto del que hoy se cumple medio siglo, el Caravelle 10R inicia su cuarta y ltima aproximacin. Sin referencias visuales ni ayudas a la navegacin, el aparato desciende demasiado y da con unos eucaliptos, que arranca como berzas, cuenta horas despus un vecino Antonio Regueira. El comandante trata de forzar el ascenso, pero ya no hay tiempo ni espacio.
El avin se incendia y termina estrellndose contra el Pazo do Ro, donde en ese instante dos obreros trabajan. Milagrosamente no sufren un rasguo. La parte donde van los pasajeros qued como encajonada entre las paredes maestras del pazo, por lo que no estaban muy esparcidos, explicar uno de ellos. Todos los ocupantes mueren en el acto, calcinados, salvo un miembro de la tripulacin al que encuentran moviendo las manos y que fallece horas despus en el hospital.
En la terminal de Alvedro, las familias se agolpan en una cola infinita sobre la nica cabina telefnica que existe. En Montrove los vecinos alertados por el rugir del Caravelle corren con mantas hacia el lugar siniestramente sealizado con una columna de humo. Retiran decenas de cuerpos. Todo es nada ante la envergadura de la tragedia y el horror de los que vieron y olieron aquel escenario.
Yo ya estaba endurecido, con postilla, pero Montrove me marc, dice Xos Castro, Pepucho, fotoperiodista jubilado de La Voz, 50 aos haciendo calle y una de las primeras personas en llegar. Sus fotos hablan de la precariedad de la poca. Llegaron a hacerse turnos para evitar intoxicaciones. Sin ambulancias, cualquier coche sirvi para trasladar restos. Sin pruebas de ADN o la obligacin siquiera de inscribirse en el rol de viajeros con nombres y apellidos, 42 personas no pudieron ser identificadas y acabaron en una fosa comn en el cementerio de San Amaro. Solo sus familias los recordaron hasta que pasados 41 aos, en el 2014, el gobierno local permiti la colocacin de una escultura en su memoria sufragada por la familia de una vctima afincada en Estados Unidos.
Los papeles secretos del vuelo 118
Eduardo Eiroa
Alvedro entr en la leyenda negra. Hasta 1990 no volvieron los reactores y habran de pasar cuatro aos, con campaa de firmas mediante, para obtener un informe oficial del accidente. Desaparecieron, eso s, las primas que las aerolneas ofrecan a los pilotos por aterrizar en condiciones adversas, evitando el sobrecoste del desvo a otro aeropuerto.
Marisa Santamara muestra las fotos de los ocho parientes que perdi en el siniestro Basilio Bello
Ocho vctimas delaccidente de avin de Montrove en una misma familia: Anda doe como se fose o primeiro da
Marisa, hermana de Joaquina, una de las fallecidas en el siniestro junto consu cuada y cinco nios, relata cmoles afect aquel siniestro
Tal da como hoy de hace cincuenta aos, en la vspera del arranque de las Festas da Xunqueira de Cee, las que iban a ser jornadas de alegra se transformaron en una tragedia que an mortifica el alma de mucha gente. Ocho personas de una misma familia del municipio, cinco de ellas nios, perdan la vida en el accidente de Montrove. Un hachazo difcil de evaluar y de soportar, y ms an (si esto es posible) si se tienen en cuenta algunas circunstancias del suceso.
En ese siniestro falleca Concepcin Garca Rodeiro, de 56 aos. Era natural del lugar de Lagarteira, en la parte alta del ncleo de Cee. En una casa de ese lugar haba vivido con su marido, Jess Pais, natural de la cercana parroquia de Buxantes, en Dumbra, que haba emigrado a Acarigua, en Venezuela, y le haba ido muy bien con una explotacin ganadera, razn por la que su esposa se haba marchado tambin para all.
Esa fatdica jornada perecan tambin sus dos nueras: Teresa Cofano, venezolana de origen italiano, y Joaquina Santamara Tez, de 25 y 26 aos. Joaquina era de Escabanas, tambin en Cee, muy cerca de Lagarteira, y viva en la casa de su suegra antes de cruzar el Atlntico con ella. Lo hizo con sus dos hijas, Mara Jess y Mara del Carmen, que tenan 6 y 5 aos el da del siniestro, y regresaba a casa con un tercer vstago, Manuel Elas, de apenas dos aos y ya nacido en Venezuela. Teresa tambin traa con ella a los suyos, Mara Gabriela (6) y Juan Carlos (3). Todos murieron. Los dos maridos y su padre tenan previsto desplazarse a Cee ms adelante, tambin con escala en Madrid.
La familia esperaba su llegada vacacional solo en parte. S saban que acudira Concepcin con su nuera Teresa y sus dos nietos. Pero la de Joaquina y sus hijos era una sorpresa para hacer an ms felices esas jornadas de celebracin; porque la Xunqueira es una fiesta en la que los reencuentros de emigrantes son una tradicin que an se mantiene hoy. Se haba marchado dos aos antes, y las ganas de reencuentro eran evidentes.
No ocurri tal, claro. La madre de Joaquina escuch por la radio lo del accidente del avin, y las referencias a las vctimas de la familia poltica de su hija. De hecho, los parientes de Buxantes acudieron a Cee para pedirles que fueran con ellos a reconocer el cadver de Concha, como la llamaban. Y al llegar a Oleiros descubrieron que tambin estaban Joaquina y sus hijos. De golpe, el mundo se les derrumb.
Todo esto lo recuerda, entre lgrimas, Marisa, hermana menor, y nica, de Joaquina, que entonces tena 20 aos, seis menos que ella. Habla manteniendo a su lado las pequeas esquelas de los fallecidos, con sus fotos, impresas en el primer mes de su muerte, por su funeral. A la eterna memoria de nuestros queridos e inolvidables deudos, se lee en una de ellas. Los recuerdos, que nunca se han ido, se le agolpan. Isto anda doe como se fose o primeiro da, explica. Nunca unha cousa semellante pasara en Cee, foi tremendo.
Fue una jornada dura aquella del 13 de agosto de 1973, y tambin las siguientes, incluido el novenario en la casa familiar, en memoria de las vctimas, que era como un enterro diario, una experiencia dursima. La madre de Marisa y Joaquina lo llev muy mal. Se escoitaba un avin xa se poa a chorar. E se va unha boneca no chan, desfeita, o mesmo. No hace falta explicar por qu. Sus padres siempre tuvieron muy presente la tragedia. Fallecieron ya muy ancianos, no hace tanto. Algunos detalles aadieron ms dolor, como el hecho de que el equipaje de la familia no lleg en el mismo avin, sino en otro posterior (tal vez por un problema de peso no se pudo embarcar), as que se lo enviaron a casa un par de das ms tarde. Cuesta imaginar la sensacin de la llegada de las cosas de quienes acababan de fallecer.
Los restos de todos descansan en el cementerio de San Amaro, en A Corua. De Joaquina apareci un medalln con sus iniciales, justo al lado.
Para aumentar el infortunio, un cuado de la fallecida ya haba perecido pocos aos antes haciendo el servicio militar en el naufragio de un barco. Y el otro hermano de su marido (eran tres) morira ms adelante durante un robo en su casa. Historias que nunca se olvidan.