Alfonso Rueda con Isabel Díaz Ayuso, al finalizar el mitin ante unas 1.500 personas en Vigo. M.MORALEJO

El candidato llama a los «socialistas de boa fe» a confiar su voto al PPdeG

15 feb 2024 . Actualizado a las 22:43 h.

En las redes sociales, donde se insulta desde el anonimato, un sector muy concreto de los internautas gallegos han popularizado el despreciativo y algo xenófobo «fodechinchos» para referirse a los turistas del resto de España, sobre todo a los madrileños. Pero ayer fueron más de 1.500 gallegos, entre ellos algunos militantes de Vox, los que aclamaron a la última estrella invitada por Alfonso Rueda a su campaña: Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, cuando dijo: «Estoy en mi casa, estoy en Galicia, soy española».

Dijo Ayuso que son unas elecciones «trascendentales para Galicia y para España», y que no solo las siente como suyas, sino que se confesó «emocionada» ante la «nueva etapa que se abrirá en Galicia el lunes con Alfonso Rueda al frente (…) Vamos a ganar, vamos a arrasar».

La presidenta de Madrid se lanzó entonces a un discurso cáustico contra el nacionalismo, que «no es amor a Galicia, es el odio al otro», y contra el Gobierno de Pedro Sánchez, «un presidente que pierde todas las elecciones, pero se agarra a lo que sea para seguir en la Moncloa», a riesgo de «erosionar la democracia». Ayuso advirtió que «la división» y la «expulsión del diferente», el «enfrentamiento entre regiones» pueden llegar a Galicia si los gallegos no se movilizan para apoyar al PP. Preguntó al público si quieren que ocurra «lo mismo que en Cataluña», y que los médicos se vayan por no hacer las cosas como quieren los nacionalistas. Resonó un «¡no!», y remachó diciendo: «Se inventan cualquier cosas para que no podamos convivir entre nosotros». Cerro esa línea argumental señalando que le encanta Galicia «desde niña», y que le gustaría poder seguir viniendo a ella, a su casa, en el futuro.

También por eso advirtió que si el domingo «Galicia pierde, pierde para largo tiempo», porque los «proyectos de ruptura no vienen para gestionar, vienen para perpetuarse». Y pidió el voto para Alfonso Rueda, porque su equipos «son los gallegos» y lidera un partido, el PPdeG, que «quiere a Galicia como es», sin necesidad de transformarla.

Además de acusar a los oponentes de Rueda de actuar «como matones, cinco contra uno», y de haber empleado las instituciones para combatir al PP, Ayuso señaló que «ni Sánchez ni el PSOE tienen ilusión por ganar en Galicia, solo tienen rabia de que gane el PP», por eso están actuando «al servicio del nacionalismo y del BNG».

Esa fue la principal línea argumental de Rueda, que llamó a los socialistas que no entienden la «baixada de brazos do PSOE, que xa se entregou ao nacionalismo independentista». A esos «socialistas de boa fe, que senten que as cousas poden ser doutra maneira» les ofreció refugio para su voto. «Outra vez poden confiar en nós», dijo.

Pidió no confiarse ante las encuestas, pero se mostró seguro de que el domingo podrán «parar entre todos» a ese «PSOE irrecoñecible e ese BNG soberbio».

Ironizó con las «solucións máxicas» de sus oponentes: «Quen teña un problema que levante a man, que ven a esquerda nacionalista e lle da un plan de choque e o soluciona». Y advirtió que hay que elegir entre «ruptura e estabilidade»; entre una izquierda que pinta una «Galicia negra», que «ten a pretensión de volver ao monolingüísmo» o «borrar á Guardia Civil»; entre un nacionalismo que «non entende que os galegos somos libres», o el PPdeG.