Marisa Santamara muestra las fotos de los ocho parientes que perdi en el siniestro Basilio Bello

Marisa, hermana de Joaquina, una de las fallecidas en el siniestro junto consu cuada y cinco nios, relata cmoles afect aquel siniestro, del que se cumplen 50 aos

13 ago 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Tal da como hoy de hace cincuenta aos, en la vspera del arranque de las Festas da Xunqueira de Cee, las que iban a ser jornadas de alegra se transformaron en una tragedia que an mortifica el alma de mucha gente. Ocho personas de una misma familia del municipio, cinco de ellas nios, perdan la vida en el accidente de Montrove. Un hachazo difcil de evaluar y de soportar, y ms an (si esto es posible) si se tienen en cuenta algunas circunstancias del suceso.

En ese siniestro falleca Concepcin Garca Rodeiro, de 56 aos. Era natural del lugar de Lagarteira, en la parte alta del ncleo de Cee. En una casa de ese lugar haba vivido con su marido, Jess Pais, natural de la cercana parroquia de Buxantes, en Dumbra, que haba emigrado a Acarigua, en Venezuela, y le haba ido muy bien con una explotacin ganadera, razn por la que su esposa se haba marchado tambin para all.

Esa fatdica jornada perecan tambin sus dos nueras: Teresa Cofano, venezolana de origen italiano, y Joaquina Santamara Tez, de 25 y 26 aos. Joaquina era de Escabanas, tambin en Cee, muy cerca de Lagarteira, y viva en la casa de su suegra antes de cruzar el Atlntico con ella. Lo hizo con sus dos hijas, Mara Jess y Mara del Carmen, que tenan 6 y 5 aos el da del siniestro, y regresaba a casa con un tercer vstago, Manuel Elas, de apenas dos aos y ya nacido en Venezuela. Teresa tambin traa con ella a los suyos, Mara Gabriela (6) y Juan Carlos (3). Todos murieron. Los dos maridos y su padre tenan previsto desplazarse a Cee ms adelante, tambin con escala en Madrid.


La familia esperaba su llegada vacacional solo en parte. S saban que acudira Concepcin con su nuera Teresa y sus dos nietos. Pero la de Joaquina y sus hijos era una sorpresa para hacer an ms felices esas jornadas de celebracin; porque la Xunqueira es una fiesta en la que los reencuentros de emigrantes son una tradicin que an se mantiene hoy. Se haba marchado dos aos antes, y las ganas de reencuentro eran evidentes.

No ocurri tal, claro. La madre de Joaquina escuch por la radio lo del accidente del avin, y las referencias a las vctimas de la familia poltica de su hija. De hecho, los parientes de Buxantes acudieron a Cee para pedirles que fueran con ellos a reconocer el cadver de Concha, como la llamaban. Y al llegar a Oleiros descubrieron que tambin estaban Joaquina y sus hijos. De golpe, el mundo se les derrumb.


Todo esto lo recuerda, entre lgrimas, Marisa, hermana menor, y nica, de Joaquina, que entonces tena 20 aos, seis menos que ella. Habla manteniendo a su lado las pequeas esquelas de los fallecidos, con sus fotos, impresas en el primer mes de su muerte, por su funeral. A la eterna memoria de nuestros queridos e inolvidables deudos, se lee en una de ellas. Los recuerdos, que nunca se han ido, se le agolpan. Isto anda doe como se fose o primeiro da, explica. Nunca unha cousa semellante pasara en Cee, foi tremendo.

Fue una jornada dura aquella del 13 de agosto de 1973, y tambin las siguientes, incluido el novenario en la casa familiar, en memoria de las vctimas, que era como un enterro diario, una experiencia dursima. La madre de Marisa y Joaquina lo llev muy mal. Se escoitaba un avin xa se poa a chorar. E se va unha boneca no chan, desfeita, o mesmo. No hace falta explicar por qu. Sus padres siempre tuvieron muy presente la tragedia. Fallecieron ya muy ancianos, no hace tanto. Algunos detalles aadieron ms dolor, como el hecho de que el equipaje de la familia no lleg en el mismo avin, sino en otro posterior (tal vez por un problema de peso no se pudo embarcar), as que se lo enviaron a casa un par de das ms tarde. Cuesta imaginar la sensacin de la llegada de las cosas de quienes acababan de fallecer.


Los restos de todos descansan en el cementerio de San Amaro, en A Corua. De Joaquina apareci un medalln con sus iniciales, justo al lado.

Para aumentar el infortunio, un cuado de la fallecida ya haba perecido pocos aos antes haciendo el servicio militar en el naufragio de un barco. Y el otro hermano de su marido (eran tres) morira ms adelante durante un robo en su casa. Historias que nunca se olvidan.